La neurociencia aplicada a los RRHH

Por: Marcelo Tagliabue – Founding Partner Connecting América Argentina.

Nos encontramos transitando momentos de mucha incertidumbre, agobio, pena y distanciamiento social. No podemos reunirnos con familiares, amigos y seres queridos, y eso a los latinos nos afecta mucho.
Todo esto, sin duda, nos produce trastornos en la ansiedad y nos hace bajar nuestro rendimiento. Una de las formas de medir esta pérdida es por medio de la palabra. El lenguaje es una actividad humana compleja que se ajusta estrechamente a la noción del proceso o función cerebral. La comparación del conocimiento humano con el de nuestro pariente más cercano, el chimpancé, demuestra el enorme salto cualitativo suministrado por el lenguaje. Definitivamente, esta es una de las habilidades más complejas de nuestro cerebro. A pesar del hecho de que el lenguaje participa en gran cantidad de actividades humanas, los sustratos cerebrales del lenguaje parecen ser áreas muy recientes en la evolución y muy especializadas de la corteza cerebral. La capacidad para generar palabras siguiendo una consigna es una función cognitiva dentro del grupo de las llamadas “funciones ejecutivas” del cerebro. Estas funciones están coordinadas por el lóbulo frontal que se encarga de controlar el pensamiento, las emociones y el comportamiento. Esta es una de las capacidades posibles de ser evaluadas por las baterías neuropsicológicas a través de las llamadas pruebas de fluidez fonológica o semántica. Las tareas de fluidez verbal semántica (FVS) se emplean ampliamente por su facilidad, brevedad y utilidad diagnóstica tanto en el área clínica como de investigación. En el área de Recursos Humanos se están comenzando a usar estar pruebas para determinar cómo las diferencias interindividuales de las personas, en su capacidad para generar palabras siguiendo de una consigna propuesta durante una situación de bajo estrés o basal, permiten predecir el nivel subjetivo de ansiedad que podrá vivir una persona cuando sea sometida a los factores de estrés que se pueden presentar en el desempeño en su posición laboral o ante un cambio de posición o tarea, o antes cambios bruscos en su vida personal.

ANSIEDAD

Los estados de ansiedad pueden definirse como reacciones emocionales que varían en intensidad, que presentan una sensación subjetiva de amenaza, peligro o desafío durante una determinada situación.

  • La ansiedad resulta contraproducente para la eficacia cognitiva, el nerviosismo disminuye la capacidad para concentrarnos, tomar
    decisiones, planificar o realizar funciones cognitivas que podemos realizar a diario como hablar.
  • La reacción comúnmente se caracteriza por nerviosismo, temor, tensión y una creciente sensación de excitación o “arousal” secundaria a la presencia de síntomas físicos causados por la activación del sistema nervioso autónomo, como sudoración, temblores, palpitaciones, etc.
  • La capacidad de mantener un buen nivel cognitivo frente a un desafío requiere del control de áreas frontales del cerebro, que son las mismas que se activan al momento de resolver la prueba de fluidez fonológica.
  • Por eso resulta claro que las personas que no logran superar este tipo de prueba van a mostrar dificultades en un ámbito como el laboral frente a una situación nueva o desconocida.

En Recursos Humanos, los usos de la Neurociencia aplicada son varios. Las evaluaaciones Neurocognitivas pueden servir para realizar elecciones acertadas a la hora de seleccionar un candidato para un puesto determinado o tambien para realizar movimientos dentro de la misma organización aplicandolos en el plan de carrera. La confiablidad de los resultados y la amplitud de datos que es posible obtener disminuye el margen de error que conlleva siempre al ingreso o promoción de una persona. 

RENDIMIENTO

En este contexto, son numerosos los estudios que han señalado que un alto rendimiento en lo que se conoce como memoria de trabajo muestra una mayor capacidad para controlar la influencia del estrés.

  • La memoria de trabajo podría equipararse a la memoria RAM: es la que nos permite en la realización de la prueba de fluidez fonológica mantener en mente las palabras que ya utilizamos mientras buscamos nuevas.
  • Parece entonces razonable suponer que las diferencias individuales en el control ejecutivo de referencia podrían estar relacionadas a la disponibilidad de recursos cognitivos que se requieren frente a la exposición a un factor de estrés.
  • Si utilizamos la prueba de fluidez fonológica, por ejemplo, en una selección de personal, podríamos observar el manejo de la ansiedad frente a situaciones estresantes en la vida real del candidato.

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